Vivimos tan de prisa que olvidamos volver la vista hacia lo que nos rodea y sobre todo, nunca nos ponemos a pensar que existen personas con capacidades diferentes; son seres que necesitan de toda nuestra atención, cariño y paciencia.
Tener un hijo con capacidades diferentes, es como tomar un curso intensivo de AMOR hacia alguien más que a nosotros mismos.
Es un desafío permanente, es guardar el dolor en un cajón, para poder llegar a disfrutarlo; cada día con él es único, por que cada abrazo encierra un " TODO " y lo más lindo y sagrado que existe entre una madre y su hijo es el " AMOR ".
Ser madre de un hijo con capacidades diferentes es ser una persona especial, por que aprendes a vivir de otra manera, nos enseña a vivir diferente y a comprender que sí se " PUEDE ".
Qué podemos ser felices teniendolos, así y tal y cual son y que todo depende de uno mismo, por todo esto hay que decirles que los AMAMOS.